
Hace un par de días encendí un rato mi Nintendo 3DS y decidí investigar un poco en los contenidos que me ofrecía la consola. Terminé en la Nintendo eShop, el servicio de descargas de juegos y aplicaciones para la consola de Nintendo. Esperaba fichar algún título interesante, para luego quizá adquirir y aumentar mi gama de juegos personales. No obstante, la sensación que me llevé con el servicio de la susodicha Nintendo eShop fue bastante agridulce.